“Me
gusta mucho su trabajo “
Rufino Tamayo
Pintor
Las exposiciones de Ana Queral
son producto de su gran talento y
extraordinaria sensibilidad, cuya imaginación desbordada haría sentir la
estrechez de materiales y formas plásticas si no fuera porque los
aprovecha
íntegramente en aras de una exposición personal que traspasa los
parámetros
estéticos para insertarse en un alucinante mundo cuya tónica de
expresionismo
interiorista constituye la mayor
invitación a contemplarlo y compenetrarse de él, de sus formas,
materiales,
conceptos, imágenes y experiencias que se agitan como inequívoca de las
catarsis
estéticas”
Miguel
Bueno
Escritor, crítico de Arte y Ex Director del
INBA
“Felicito
a Ana Queral por su gran imaginación”
Naomi
Siegmann
Escultora
Además de tener un gran talento, la pintora Ana
Queral es una artista de asombrosa inquietud y energía. De ahí que su
camino sea siempre el de la más sincera experimentación.
Para su arte no hay barreras ni convencionalismos:
ella presenta en cada una de sus obras un reto a la capacidad creativa
de su público. Ana Queral es una artista de imaginación maravillosa,
que además sabe inventar cada vez un nueva manera de maravillarnos. Por
todas sus cualidades de mujer y de artista sabe abrirnos la puerta
secreta que conduce más allá de nuestras limitaciones estéticas. Es
decir, que saber ser creativa y divertidos y siempre enriquecedores
senderos de su obra.
Alberto Ruy Sánchez
Escritor
El espacio privado
Desplegarse
de la abstracción lírica a la abstracta es uno, de los aspectos más
destacados
en las obras recientes de Ana Queral. El movimiento y la
tridimensionalidad se
acentúan en su pintura por medio de la peculiar manera de la artista de
procesar
sustancias, lo cual da por resultado un sorprendente conjunto de
metáforas
vívidas y creíbles.
Frente
al mundo de los espacios, frente a estereotipos formales, Ana Queral se
ubica
proponiendo nuevas posibilidades con volúmen, movimiento y color.
Disciplinas
sin llegar a sistemática, somete su materia a tratamientos exigentes sin
seducciones en el sentido en que estás puedan desembocar en
otorgamientos
impremeditados. La seducción en este caso radica en un discurso directo,
posible, que no se basen mecanismos superficiales de
atracción.
Al
desarrollar formas de factura elemental, ella integra un lenguaje
plástico
tridimencional en que las directrices o líneas, los tonos y las luces se
convierten en respuestas formales para el espectador.
El
poder comunicativo de esta artífice de lo imaginario radica en esa
síntesis que
se transforma expresivas.
Su energía de dialectiza con
el movimiento, un
movimiento de lo interno a lo externo que se encuentra de acuerdo con la
nueva
física y del que deriva un completo sistema de semejanzas y diferencias
que van
señalando como hitos marcas de un largo proceso de trabajo con el
espacio y el
color.
Maestra
de la forma simple, Ana Queral consigue transmitir con geometría,
gráfica y
materia, sistemas concretos y vibrantes; de ahí ese desarrollo de la
abstracción
lírica a la abstracción concreta que en su caso resulta trayectoria
lógica y
sensible.
ll
Las
connotaciones observadas en su pintura provocada sugerencias ajenas a
nuestro
tiempo y geografía, comunican con su visión poética del mundo que trueca
las
dimensiones: lo grande se vuelve pequeño y lo aparentemente
insignificante se
hace grande y ocupa el primer plano; por estos medios se enfatiza la
gracia de
formas primitivas que en algunas composiciones parecen infantiles, y que
consiste en descubrir con clara objetividad algo real, necesidad
expresiva que
empuja a Ana Queral a desplegarse hacia espacios definidos de su materia
plástica.
Sus
manifestaciones de hoy son formas en sí mismas que vencen los límites
del cuadro
para expresar modalidades de movimiento, la realidad humana es su
esencia.
lll
El
tratamiento extremo de las texturas y las formas simples acentuado por
tonos
claros y transparentes, la identifica como un artista concreta que
procesa los
elementos de la realidad y los reubica y recrea al combinarlos. Sus
formas
internas en contacto con las externas configuran un campo luciente, esa
especie
de espacio privado donde el poeta reconsidera lo que surge de la
estrecha
interrelación entre su ambiente y su geografía interior.
En
resumen, se trata de una pintura elocuente y significativa, resultado de
una
objetividad de las ideas y, mejor aún, de un mundo interior que la
artista
exterioriza, complejidad que solamente en el espacio visual puede ser
desarrollada.
Bertha
Taracena
Crítica de arte
... de
elevada espiritualidad
La obra pictórica de Ana
Queral, busca
instaurar o reinstaurar una poética autónoma de las convenciones
vigentes. El lirismo espacial y
visual que emana de sus cuadros, tiende a elaborar un mensaje informal.
Sin
embargo, dicho mensaje muévenos a modificar nuestra manera de ver la
materia,
-sus accidentes-, la sensual textura de
los colores, las cualidades de los materiales y la inteligencia que
logra animar
las texturas; hechos que, anteriormente sin duda, eran atribuidos a la
casualidad.
En la pintura de esta joven artista,
podemos notar la utilización de la redundancia en cuanto al color, de
espacios
avivados por la súbita irrupción de
breves toque de color, de degradaciones de color, y de texturas un tanto
esfumadas donde se mezcla lo sensual y lo poético. Los colores son
tratados con
elegancia y serena inquietud; los espacios son manejados líricamente
pero
procurando la expresividad del accidente;
las texturas, por último, son subrayadas de manera discreta y
trabajadas
con sutileza.
Gerardo
Ciper
Crítico de Arte
Doña Ana:
Le mando una cuantas líneas porque
me urge poner por escrito algunas de las ideas que me asaltaron cuando
me
mostró sus cuadros, y ahí voy:
La
primera: que pienso que disfruta mucho el hecho de pintar.
La
segunda: que esta alegría de pintar se convierte en un deslumbrante
juego de
colores y formas que terminan agarrandonos a nosotros los espectadores
se una
manera última y definitiva.
Y
la tercera, pero no final, porque este libre lenguaje suyo estará
presente en
cada oportunidad que nos acerquemos a él, sabemos está logrado a través
de una
gran disciplina y rigor.
Así
que de esta suerte, y dicho no todo, sino parte, hago votos porque usted
siga
abriendo esa puerta por donde asomamos nuestros asombrados ojos.
Gilberto Aceves Navarro
Pintor y escultor.
La vocación por las artes plásticas surge en Ana
Queral a edad
muy temprana. La niña Ana, de apenas seis o siete años, ya realiza
dibujos y
pequeñas pinturas que denotan un talento poco común. Después, quizá para
complacer a la familia, estudia la carrera de odontología, pero no deja
de
trabajar en lo "suyo", o sea la pintura. Una de las características de
esta
joven artista, en su necesidad de investigar diferentes técnicas. Su
trabajo por
eso es tan rico, por lo que Ana domina los materiales que tiene a su
alcance.
Dos épocas anteriores de la pintora, escultora y dibujante la dieron a
conocer
como Ana Doris y Ana Levy. Ahora se presenta con el nombre
que
será permanente en su carrera de artista, siempre en ascenso: Ana
Queral.
He visitado su estudio. Constituyó para mi una
experiencia
espléndida porque pude hacer un viaje por los diferentes momentos de su
obra. De
una inmensa bodega brotaban veintenas de cuadros que ella atesora,
porque no le
gusta desprenderse de sus "hijos". Mirando, mirando llegamos a la serie
más
reciente que lleva el título de Bienes sobrenaturales, aspectos
humanos y horrores mundanos. Aquí una nueva Ana surge, renovada, con la
piel
cambiada. La actualidad, aquello que no conmueve y cuya información no
la
proporcionan los periódicos, es lo que ha tomado Ana como punto de
partida para
la realización de cuadros y figuras recortadas de una gran intensidad.
Hay
también dibujos de pequeño formato trazados y manchados durante los
viajes. Son
anotaciones, caligrafías necesarias para que la mano no repose nunca.
Hay
búsqueda también de nuevas ideas.
En los últimos años se ha dado en el mundo un
interés muy
grande por lo que las mujeres están haciendo en las artes y en la
literatura.
Antes habían estado relegadas a un segundo plano. Ahora, cuando son
escritoras,
son las más leídas y cuando pintoras las más vistas y comentadas. Ana
Queral
merece por sus méritos innegables, pertenecer a esa pléyade de mujeres
maravillosas que están en la vanguardia en la pintura.
José Luis Cuevas
Pintor y escultor, Octubre,1994
Es
difícil encontrar en el actual panorama de las artes plásticas a
una artista tan libre en sus concepciones, tan poco formal en sus
fórmulas
estéticas y que proponga un nuevo camino a las artes visuales, dando
paso a la
utilización de un espacio que se hermana con lo escultórico y con la
escenografía.
Lilia
Román
Crítica
de Arte
Periódico NOVEDADES, México
Sí
existe una abstracción espiritual, la de Ana Queral
Cuando estuve de frente, ante el óleo sobre tela llamado por su
autora,
Ana Queral, Asunción, tuve este inmediato parecer: He aquí, en lenguaje
pictórico, lo escrito por San Pablo en su Primera Carta a los Corintios
15:42.
No conozco mejor interpretación de algo tan abstracto como el “espíritu”
o
“spiritus” latino, definido como un ser inmaterial dotado de razón, ni
siquiera
entre los maestros más reconocidos del arte abstracto; y sin embargo,
tan
admirablemente concreto, tal vez por figurativo. El arte tiene en este
cuadro,
una excelente muestra de la resurrecicón de los muertos; de aquella
siembra en
corrupción física, transformada en incorrupción por la fe. Sí confieso
cómo me
impactó la obra y lo sabe la propia artista; fue testigo.
No
está aislada dicha pieza. Ana Queral ha hecho del tema resurreccionista
cristiano un argumento particular ante el reclamo de su propio espíritu;
ello lo
confirman estos otros cuadros magníficos: Reflexiones sobre la muerte
-acrílico sobre tela-; La resurrección de los muertos -óleo sobre tela-,
para el que únicamente empleó tres pigmentos: ocre, blanco y negro; y
Cosmos, instalación de gran formato. Así consigue, con el juego del
“expresionismo abstracto” que lleva, eleva y trasciende, las sugerencias
figurativas de cuerpos humanos en mezcla lírica, digamos, lo “concreto”.
Más que
una idealización, un auxilio a la comprensión intelectual o razonable.
Consigue
su objetivo plástico: la pintura, desde luego. Tras difícil labor, tiene
la
capacidad de atrapar la atención del espectador.
Pero el mundo de Ana es bastante más
ancho, respecto de un solo tema, interesante y más para la pintura.
Tiene una
definitiva cercanía con toda la naturaelza. Es feliz incorporada a ella y
parece
serlo más, demostrando con sus obras cómo siente y comparte de semejante
manera
sus sentimientos con los demás. Sus cuadros más abstractos seguramente
tienen
apoyos reales: una visión para otros insignificante, que resulta para
ella plena
de colorido cautivador; y quizás un poquito del mar infinito, otro tanto
de las
frondas cerradas de un bosque, o algo de lo que alcanza a ver el ojo en
la
bóveda celeste. Y la imagen humana: las mujeres y los hombres en sus
goces
extraordinarios, según lo grita en "Paraíso campirano"; o en la desdicha
sufrida
por la gente, ahí están: "Por Ruanda", "Por la esperanza de Haití" y
otros.
Sus
“desnudos”, antes están revestidos de emociones, como que viven su
comedia. Pero
no están ausentes ni el drama ni la tragedia; o, ¿no forman también
parte de la
naturaleza toda?
Ahora bien, la obra de la pintora se sustenta además en conceptos
por
ella misma declarados con palabras. Para comenzar, ella cree que la obra
de arte
es poética y participa así de la tarea cotidiana de armonizar el
universo. Estas
son sus expresiones que traslado de un ensayo suyo intitulado ¿Qué es un
artista? Escribe:
“El
artista tiene un don especial, es un carismático necesario en la
comunidad,
siempre y cuando sirva para el bien común y refleje en mil facetas la
gracia
soberana del Creador Supremo del Universo. La obra de arte es poesía,
manifiestación de belleza en forma existencial...."
Discreta en el uso de colores, no
obstante tampoco los limita; simplemente no los derrocha en una
demagógica,
aparente alegría; y ésta, muy lejos de la tristeza supuesta por la
muerte
tratada, es cualidad en su trabajo, Aquí la muerte no es un fin trágico,
simplemente: es resurrección; esto es, vida más abundante. Su
apocalipsis es
alegre consecuentemente, y también justo. Muy dada al uso de los
pigmentos
metálicos: el oro, la plata, el bronce y el cobre. Otorga nobleza, sí,
pero a su
vez no hace pensar en las profundidades de la naturaleza que celosamente
los
concerva en el subsuelo; mas también, en cómo dichos elementos resisten
tiempos
y circunstancias. Así se expresa, sinceramente, la espiritualidad de Ana
Queral.
Luis Rubluo
Periodista y crítico de arte.
Perdódico EXCELSIOR, México
Ana
Practica una filosofía mística de su vida y la impregna sobre el
lienzo donde habrá de
trabajar.
Sus colores poseen vida
física y alma espiritual. Además de los colores básicos, incluye a los
metálicos; clave de su semántica y
hallazgo feliz en su trayectoria. Desde 1978, Ana emplea sobre todo el
oro,
directamente o en collage; porque sabe, como los zapotecas, que el oro
en hojas
delgadas, parece verde por transmisión de luz y rojo por reflexión. El
color
áureo posee mil historias y simbologías que la naturaleza otorga a
la ciencia y al espíritu del hombre. Áureo es
el oro de Ana Queral al dar una húmeda transparencia y textura lumínica a
sus
composiciones cromáticas
inauditas.
Frente a
las obras de Ana Queral, uno podría entonar con líneas de Rubén Darío:
“Cantemos
al oro, río caudaloso, fuente de la vida, que hace jóvenes y bellos a
los que se
bañan en sus corrientes maravillosas .....”
Macario
Matus
Crítico de Arte.
Periódico EXCELSIOR
Existen Artistas que nunca se
están quietos. Artistas que constantemente están cuestionando su propia
relación con el arte. De esta manera abren, para sí mismos, un abanico
de
interrogantes. Abanico que quiere ser compartido y que invita a
múltiples reflexiones
En esta pequeña
retrospectiva, Ana Queral nos introduce a su
propia búsqueda. Desde hace años ha ido creando su propia mística
centrándola
en la autenticidad y la libertad del
pintor. Para Ana la pintura puede
tener también un efecto privilegiado
en el espectador: “un efecto mágico que penetra por los ojos del que la
mira,
estimulando la imaginación y la sensibilidad del corazón.” Por otra
parte,
todos los géneros pictóricos desde el realismo, el hiperrealismo, el
expresionismo, el arte abstracto, etc., pueden
lograr la misma sensibilización
en el espectador si es que conllevan a
lo que ella denomina “Valores Espirituales”, que están más allá de la
técnica y
del mismo género.
Estas interrogantes han acompañado
a Ana a través de su obra pictórica y se van enriqueciendo con más
reflexiones
a través del tiempo, al igual que su propio trabajo.
Dra Margarita de Orellana
Comunicóloga, historiadora y crítica de
arte
Directora de la revista ARTES DE MEXICO
1991
A diferencia de los artistas
que trabajan su obra con objetivos
conceptuales preconcebidos, Ana Queral es una pintora que sin abandonar
del todo
los conceptos y el rigor formal,
prefiere, como creadora, abandonarse al libre vuelo del espíritu y
aventurarse
mas a esa constante resolución de problemas plásticos.
Difícil calificar su obra en
progreso continuo. Mas estimulante y
fructífero es descubrir el secreto que encierra cada obra; mejor seguir
el
caudal desbordante, el flujo natural del sentimiento sujeto ahí en cada
cuadro,
en cada evocación de la mirada, presencia y forma de colorido
azul.
Si bien el arte es el
resultado formal de una experiencia, podemos
agregar que en el caso de Ana Queral, esta experiencia vivida no sólo
adquiere
formas y contenidos diversos, sino que también encontramos esa "cantidad
hechizada" de la que nos habla el poeta cubano José Lezama Lima,
ingredientes
que da a la obra de Ana ese carácter explosivo, fijo, mágico,
circunstancial y
erótico-velado concebido por Breton con respecto a las cualidades de la
belleza.
Fruto de una amplia experiencia plástica e intelectual, la obra de Ana
nos
sugiere un enigma, un secreto, una profunda verdad apenas sugerida en el
uso de
las formas, las texturas, la composición
y el colorido, elementos que articulan y expresan su ser interno,
reto al
que se enfrenta todo creador en el ejercicio de esa libertad que es el
Arte.
"Azul Profundo", título de su
más reciente exposición, nos remite a
un simbolismo plástico en el que el juego del color y de la forma,
aprisionan
las fuerzas a golpes de luz que van penetrando en esa azulada
esencialidad que
aspira a ser total. El azul de Ana nos desplaza la conciencia a los
plano
espirituales, materia sobre la cual se teje y desteje el ingrávido hilo
de sus
percepciones y recuerdos, de sus sueños y anhelos. Diálogo intimista y
amoroso,
conversación que se da cita en esa interioridad
no fugitiva, elocuente y real.
La
intrínseca
unidad de las distintas "instancias anímicas" que nos sugieren los
cuadros que
integran esta exposición, son en realidad la expresión mas sincera de
esa
intensidad contenida
que aparece continuamente en
su obra. Para Ana, pintar es "una
aventura personal donde las reglas del juego son: libertad, autenticidad
y
continuidad". Entonces, ¿porqué hablar de una intensidad contenida?
Ciertamente
la propuesta pictórica de Ana Queral no es de fácil lectura aún a pesar
de la
aparente sencillez y frescura que aflora en algunas de sus anteriores
obras,
objetos y ambientaciones, Detrás de esa virtual simplicidad, se revela
un
discurso que reúne búsquedas y encuentros, intención formal y capacidad
creadora.
Exposición y eclosión destrucción y
creación, binomios esenciales de todo proceso creador. ¿Acaso alcanzan
las
estrellas su brillo mas intenso cuando estallan? La obra de Ana nos
motiva a ir
mas allá de una mera promesa; nos deja leer entre líneas de esa magia
que se
intenta desatar y rompen por fin las ataduras que la contienen. En todo
santo
debe haber una herejía y nada humano le es ajeno al pintor. El riesgo,
el
atreverse a romper todas las barreras, la trasgresión del límite son
intuiciones
que no hablan de una rebeldía oculta y silenciosa que conversa a solas
consigo
misma en una antigua lengua olvidada. Azul Profundo es un salto en el
vacío,
pero no todavía un tocar fondo y mucho
menos la redención de la culpa desconocida. Nos sumergimos, descendemos o
nos
elevamos como Altazor en su viaje en paracaídas, o quizás nos suceda
como a los
buzos a quienes la profundidad hipnotiza y deseamos ser llevados a lo
mas hondo
de la Ana Azul que nos es tan semejante. Porque el azul es el mas
misterioso de
los colores y nos remite también al enigma del cosmo. Si la trama del
tejido es
azul, si Ana cumple su promesa de viajar a los abismos, corre el riesgo
de alcanzar la iluminación y por fin
estallar. Nos veremos entonces arrastrados junto con ella, desatándose
así esa
relación en cadena que genera la develación del encantamiento
encerrado.
No me atrevería a situar la obra de
Ana Queral en el terreno del Arte Abstracto en sentido estricto y
tradicional,
porque en su Arte Endógeno, los sentidos descubren el valor de los
elementos
plásticos que apunta a las esencias y que demandan nuestra total
atención. Al
confrontarla tenemos que apreciarla en su conjunto con esa pasional
espontaneidad urgida tal vez de un claro raciocinio, pero en la que
definitivamente la pasión se escapa y nos inunda, esa pasión elemental e
inocentemente primitiva; reacción primigénea ante el impacto del color
que
quisiera desbordase en ese azul profundo, de donde surge la imagen
-metáfora del
ansia de infinito-.
Por: Maricruz Patiño
Escritora y crítica de arte.
México. D. F. Noviembre de
1991
Ana Queral es una artista
innata. No es sólo,
claro, que haya pintado prácticamente toda su vida adulta, sino que su
vocación
es su primera naturaleza. Igualmente, es una exploradora. Diestra
dibujante, ha
incursionado en lo figurativo. Pero, es verosímil, ella se ha encontrado
a sí
misma en el expresionismo abstracto.
Empecinadamente,
quepa lo reiterativo, aquí también Queral ha emprendido la búsqueda y
exploración, lo es ir a extremos como son el minimalismo y la
abstracción
abigarrada,llena de vida, de profunda raigambre latinoamericana y,
acaso, de
recuerdos infantiles conscientes o inconscientes que sitúan al
espectador en lo
florido y exuberante del Golfo de México, el Mar Caribe o la selva de
los
mayas.
La presente
exposición –25 obras-, que el Instituto
de Seguridad y Servicio Sociales de los Trabajadores del Estado ha
organizado en
la Casa del Lago, se concentra en esta última fase. Quizá la más madura
de dicha
búsqueda. Dos ejemplos de los logros
artísticos de Ana Queral son, sencillamente, sus coloridos y sus
texturas. Su gama de colores también es sorprendente.
Combina las rosas con los ocres –sensibilidad de suyo femenina-, los
azules
finos con los rojos pálidos. En contraste, en otras de sus estaciones,
los
colores se tornan al rojo vivo, el azul se vuelve de un ultramarino
intenso y
los amarillos recuerdan a las pencas de plátanos bajo el sol tropical
ardiente.
Las texturas de Queral, por otra parte y rasgo
definitorio en su obra, son con absoluta deliberación consistentes. Evidentemente,
es heredera del historial del
collage europeo de principios de este siglo que hoy fenece, así como de
la
genialidad de Rufino Tamayo, aunque su texturización sea de una enorme
originalidad.
Y es que su mundo es netamente femenino,
marcadamente
inmenso en las intimidades de la mujer, en la reserva donde la hembra se
recluye
tras puertas cerradas. Ana Queral aplica encajes, reborda sus
abstracciones, emplea cuadrículas que
reavivan la cocina de trabajo. Y añade
unos dorados y plateados, de oropel de buen gusto, que traen a cuento el
lujo de
las joyas de las damas. Todo ello, sin embargo, sería meramente
anecdótico si no
se considera la libertad de creación y la luz que impregnan su obra.
Libertad
que, además no se toma tan en serio.
Como
dice Gilberto Aceves Navarro de Ana Queral: la característica de ella es
“la
alegría de pintar”. Empero, muy de fondo
resulta la luz que trasminan las obras, donde color, textura y alegría
se
funden.
Bien
explica la propia artista. “La luz que
reflejan (las obras) es tan especial que tardo mucho en olvidarlas
cuando aparto
mis ojos”. Basten estos rasgos para subrayar la atención que la artista
sabe
despertar en todo espectador. Una exposición suya siempre será una gran
oportunidad para que el público, de toda edad o condición, pueda
aprender a
deleitarse con el arte. Su pintura sólo exige sensibilidad e interés, no
alardes
de intelectualidad o lógica.
El
ISSSTE –en colaboración y con la amable hospitalización de la Casa del
Lago de
la Universidad Nacional Autónoma de México- tiene la clara intención de
acercar
al trabajador del Estado, al igual que al enorme público que visita el
Bosque de
Chapultepec, al maravilloso mundo del arte.
Ana
Queral, evidentemente, brinda con creces tal oportunidad.
Martín
Luis Guzmán Ferrer
Escritor y crítico de arte
Frente al lienzo, Ana Queral se
convierte en una alquimista: manipula
acrílicas, pinturas ahuladas, hojas de oro; se sumerge en un
estado
hipnótico y trasciende el lienzo para volcar su espiritualidad en
etéreas
composiciones donde, como en un acto de prestidigitación se entremezclan
formas
abstractas, figuras, texturas.
Ella es la
nigromante detrás de Paisaje en rosas, donde los rojos y el
oro surgieren un jardín amoroso y etéreo; o de Angel barroco, donde
desde el
misterioso velo de otra sustancia se desprende un fragmento dorado,
símbolo bizantino de riqueza
espiritual.
Ella ha osado pisar
de una manera
distinta el escenario terrestre: con los ojos interiores siempre
abiertos viaja
por el túnel de Alicia en el País de las
Maravillas, cierra un puño y con la otra mano captura estrellas. Y es
que
aún cuando lamenta la turbulencia de este mundo, también sabe dirigir la
mirada
al firmamento y se vuelca en el lienzo donde trasciende a la
materia.
Pero nada de
adustez: lúdica es su
actividad creadora; como una niña se apodera de colores, materiales y
texturas
para recrear al mundo en un arranque inaudito de espontaneidad.
Mary Lou Dabdoub
Escritora, traductora y crítica de arte
Hace más
de veinte años Ana Queral, se inició en
el camino infinito de las artes plásticas, con el anhelo y
la capacidad que sólo se tiene cuando hay
talento.
Su obra
rica en posibilidades, es la poesía abstracta del espíritu. Se siente
profunda y
emotiva, misteriosa y audaz. Sabia a fin de cuentas por lo inaudito de
sus
posibilidades, por su apasionada entrega y por la increíble belleza de
sus
formas.
Ana es
una creadora de expresiones nuevas en donde
lo circunstancial de un experimento, se hermana a la construcción
mental
de un universo. Esto es porque, como ella misma lo ha dicho: el espíritu
mueve
la materia, y el color en este caso, unido íntimamente a la textura, se
ha
convertido en la voz.
Parece
que cada obra fuera resultado de una
perfectísima serie de relaciones de
vivencias únicas y de insólita planeación.
Su obra
parece destinada a proyectar un mensaje de elevada espiritualidad; tanto
así que
la relación con la realidad o el símbolo, parecen haberse quedado atrás .
La
magia de sus collages de maravillosa
transparencia revelan las
expresiones mas puras y universales.
Rebeca
Barrera
Historiadora del arte
1980
De Ana
Queral escribí que vive en un constante, frenética búsqueda
estética.
Pasa de lo abstracto a lo
figurativo, utiliza una enorme diversidad de técnicas y materiales y
cuando todo
esto no le resulta suficiente va en pos de formatos mayores, recurre al
collage
y a la escritura. Y esta búsqueda es permanente. Se nutre de sus lectura
favoritas como Dante y Carrol y de sus
pintores más admirados como Kandinsky, Chagall y Clav y tal vez de
Siqueiros y
de Klimt. Viaja por la historia para encontrarse con los muros de
Bonampak
o más atrás con las pintura rupestres.
En ocasiones los horrores de la humanidad la conmueven y hace cierto
tipo de
pintura politizada que nos dan resultados fascinantes, pues poco tiene
que ver
con las falsas preocupaciones de llamado realismo socialista. La de Ana
Queral
es honesta y nada obvia de una conmovedora sinceridad. Allí están sus
preocupaciones por los dramas de África, de Cuba o de la destruida
Yugoslavia.
El arte de Ana Queral es de
una intensa
profundidad y de una completa honestidad. No hay nada que la pintora no
haya
sentido. La lectura de “Alicia en el
país de las maravillas” la conmueve de
tal forma que hace una serie bajo el mismo título y allí están los
célebres
personajes de Lewis Carrol, con colores
tropicales que en mucho recuerdan la paradisíaca isla perdida en la que
nació
Ana. Aquí ella es Alicia mirándose en el
cuadro, entrando o saliendo de la obra, a placer.
Para la artista el agua es
un elemento
principal, es la fuente de la vida. La encontramos frecuentemente, del
mismo
modo que tenaces alambres de púas nos muestran que el ser humano no
alcanza la
libertad, que la tierra es un falso paraíso. Y es que parte del ideario
de Ana
Queral es un contundente rechazo al poder y al dinero. Prefiere moverse
dentro de la completa libertad que sólo
concede el arte, pero un tipo de arte no
sujeto a las reglas del mercado ni a los deseos de los poderosos. En
todo caso,
su fuerza, la del artista y consecuentemente la de Ana, proviene de la
tela o
del papel en donde ha puesto sus
pinceladas , sus trazos que van y vienen del figurativismo al
abstracionismo y
que a veces chocan quedándose en una hermosa
mezcla de ambos. Pero decía yo
que Ana Queral busca incesantemente. No
le bastan los elementos tradicionales. Como Siqueiros, explora, busca
caminos,
usa toda clase de pinturas, recurre al chapopote, a la pintura de
aceite, a la
madera pirograbada o policromada, se apoya en la escultura, en el dibujo
a
tinta. Pronto deja una etapa, como lo hizo en Azul profundo, y pasa a la
otra
con entera facilidady con nuevas
avideces, distintos apetitos creativos.
René Avilés Fabila
Escritor y perdiodista